Por qué los analógicos son los relojes más preferidos


Cuando, hace años, y por un problema de visión, las cosas que aparecían a cierta distancia las llegaba a ver algo borrosas, ver la hora con mi Casio W-213 era una auténtica tortura en algunos momentos. Tenía que caminar por la calle y cada vez que quería consultar la hora elegir el punto exacto donde los dígitos no aparecieran borrosos. Si lo acercaba mucho, lo veía mal, y si lo alejaba, también. Eso me hizo pensar que la mejor solución para salir del paso sería usar la lectura mnemotécnica (de hecho, la que usan, sin saberlo, la mayoría de personas que tienen un reloj analógico, o que conducen un coche y una moto con indicadores de este tipo), en donde no "lees" la hora como en uno digital, sino que simplemente te guía la posición de las agujas, y no tienes que detenerte (una vez que has aprendido cada marca de la esfera, ya lo sabéis... pero bueno, eso se aprende de pequeños) para contemplar la hora. Un simple vistazo basta. Pero yo tenía un problema, y es mi amor a los digitales. Por fortuna Casio tiene estupendos modelos duales, y es uno de ellos el que uso de forma habitual, por lo que puedo disfrutar de ambos mundos, viendo la hora, o "leyendo" los datos en la pantalla LCD, según me apetezca o necesite.

Explico todo esto como una manera de introduciros al tema que quiero compartir con vosotros: el enorme número de relojes analógicos que se venden frente a los digitales. Y es que la gran mayoría de personas mayores que tienen problemas visuales (y no tan mayores), no pueden consultar la hora si no es con un reloj analógico. El reloj digital te da muchos datos, y ofrece una gran variedad de combinaciones para aprovechar la pantalla (gracias a los LCD de matrices), pero uno analógico tiene un encanto innato que es innegable.



Hay una cosa que a veces molesta de los analógicos -y a mí también me molesta muchísimo, por cierto-, y es su ruido. No puedo soportar el tic-tac de un reloj mecánico, e incluso sentir en mi muñeca el lento pasar de las agujas por los minutos me causa bastante irritación. La solución para esto es agujas muy ligeras y movimientos muy livianos (Edifice tiene relojes con agujas de fibra de carbono), o, también, cajas robustas que no dejen pasar el ruido (o lo aíslen lo más posible) con agujas muy finas (el AMW-701 que probamos hace tiempo apenas emite ruido, y muchos de los Outgear de "cajas pesadas" con agujas finas, tampoco). Otra alternativa mas son las agujas más cortas, finas y pequeñas, y sin segundero. Una muestra de este tipo de relojes es el estupendo EFA-124.

Otra solución, claro está, es la de recurrir a LCDs analógicos con display digital (como los AE-1200). Pero el problema es casi mayor que uno digital "normal y corriente", porque las "agujas" en aquéllos apenas se distinguen.

Casio tiene varios movimientos mecánicos. Existen los "Tough movement", con o sin Smart Access (acción sobre la corona sin elementos mecánicos, con todo lo que eso conlleva y nos ahorra en problemas), duales (el mencionado AMW-701 o el AWM-710 son una buena muestra de estos), o los Active Dial (el fondo del reloj lo comparte también el fondo del LCD, el EFA-124 por ejemplo, que decíamos antes). Algunos de estos movimientos son fabricados por Miyota (la división de movimientos mecánicos y de cuarzo de Citizen), y otros lo son por la propia Casio. Cada uno de ellos tiene sus particularidades, sus puntos flojos y fuertes, si bien hay que reconocer que los más completos suelen ser las combinaciones de analógico más digital, por la funcionalidad extra que le aporta la parte de LCD.


El procedimiento mnemotécnico de lectura de un reloj analógico
Vamos con un poco de teoría, y aunque en la práctica todo el mundo sabe usarlo, no está mal que sepamos también su explicación, aunque sea como curiosidad. Y lo vamos a hacer con un ejemplo, que es uno de los más conocidos en el mundo de la mnemotecnia: el relato de Cicerón.

Se cuenta que el poeta griego Simónides de Ceos llegó invitado a un banquete de un hombre noble de Tesalia, donde recitó un poema, que dedicó la mitad al noble, y la otra mitad a los dioses. Cuando terminó, el noble le dijo que ya que le había dedicado sólo la mitad del poema, le pagaría sólo esa mitad, y el resto que se lo pagaran los dioses. En estas estaban, cuando un criado llegó avisando al poeta Simónides de que en la puerta dos jóvenes estaban preguntando por él. Al salir el poeta, se derrumba el techo de la sala donde se celebraba el banquete, quedando todos los allí presentes aplastados y totalmente desfigurados, no pudiendo nadie reconocerlos por el aspecto en que habían quedado. Pero Simónides sí supo a qué parte de cada cuerpo correspondía el miembro aplastado o desfigurado, gracias a que había asociado sus rostros con el lugar que ocupaban en el banquete.

Éste relato nos ilustra cómo leemos un reloj analógico de forma mnemotécnica, y cómo, gracias a ello, los relojes de este tipo no requieren que tengan números en su dial, sino simplemente podemos leerlos con las marcas (o, a veces, incluso sin ellas) por la posición que ocupan las agujas. La mnemotécnica, por lo tanto, la estamos aplicando día a día en nuestra vida diaria.


Lo esencial de un reloj analógico en el mundo de hoy
La mayoría de estaciones de trenes, torres de iglesia, oficinas, e incluso salas de espera de hospitales y aeropuertos tienen presidiendo el lugar un reloj analógico. Incluso circuitos de Fórmula 1, o canchas de tenis y otros deportes, usan el reloj en su formato analógico para informar de la hora. En algunas personas se da el caso de que están tan acostumbradas al uso de relojes digitales, que les ha llegado a costar leer la hora en otro tipo de relojes, algo vanal y que no nos preocuparía, sino fuera porque precisamente en los sitios públicos la hora suele estar presente en ese formato, y si no estuviéramos acostumbrados a leerla así rápidamente, podríamos llegar a tener un verdadero problema si en algún momento carecíeramos de reloj.

La belleza plástica de un reloj analógico ha hecho que, además, sea el formato más habitual y vendido para los relojes de pulsera, pero con el ritmo de vida actual a veces necesitamos "algo más". Un doble formato horario, algo que nos asegure que la hora analógica es la correcta (los relojes analógicos son muy influenciables por campos electromagnéticos, y mucho más sensibles que los digitales a los golpes y vibraciones), y características extra como cronógrafos y temporizadores. Todo eso nos lo ofrece un modelo digital. Por eso, la combinación de ambos es algo por lo que cada vez se inclinan más y más personas, ya que es una de las combinaciones más completas. Y si a ello añadimos modelos de Casio que ofrecen también fases lunares o gráficos de mareas, entonces nuestro reloj prácticamente no tendrá rival en funcionalidad. Sin olvidar, además, las pilas de gran duración ("eco friendly") o la alimentación solar.

| Redacción: Zona Casio

7 comentarios:

  1. Muy buen reportaje, muy completo y didáctico.

    Conviene recordar que nuestro cerebro guarda y conserva las cosas mnemotécnicamente. Por eso leer la hora en un reloj de agujas nos parece más natural que en uno de números.

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  2. Visualmente para la ver la hora prefiero los analógicos, una rápida mirada al reloj nos da información requerida; pero si se necesita cronometrar tiempos es mucho mejor tener un reloj digital. De hay la ventaja de tener un reloj que ofrezca ambas formas.

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  3. Visualmente para la ver la hora prefiero los analógicos, una rápida mirada al reloj nos da información requerida; pero si se necesita cronometrar tiempos es mucho mejor tener un reloj digital. De hay la ventaja de tener un reloj que ofrezca ambas formas.

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  4. Visualmente para la ver la hora prefiero los analógicos, ya que con una rápida mirada al reloj, inconscientemente obtenemos la información requerida, como comentaron anteriormente nemotecnicamente; pero si se necesita cronometrar tiempos es mucho mejor tener un reloj digital y no varias carátulas. De hay la ventaja de tener un reloj que ofrezca ambas formas.

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  5. Visualmente para la ver la hora prefiero los analógicos, ya que con una rápida mirada al reloj, inconscientemente obtenemos la información requerida; pero si se necesita cronometrar tiempos es mucho mejor tener un reloj digital y no varias carátulas. De hay la ventaja de tener un reloj que ofrezca ambos sistemas, y por lo mismo se adapta a cada gusto.

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