2013-04-12

¡Cuidado, que no todo es G-Shock!


Quienes usamos de forma habitual algún reloj G-Shock en nuestra vida diaria corremos un serio peligro: acabar comparándolo todo con la resistencia de un "G". Enseguida empiezas a encontrarle defectos a todo -o casi todo-, y en esta sociedada del consumo, donde casi todo se estropea lo más pronto posible para que así tengas que comprarlo de nuevo, puede hacer que vivas en una constante decepción. Pero también tiene aspectos positivos, como el que empieces a valorar más las cosas bien hechas.

Y así, comparas tu automóvil o tu moto con un G-Shock ("¡ojalá fuera un G-Shock, así no estaría cada dos días en el taller!"), tus electrodomésticos con un G-Shock, ¡e incluso tus zapatos con un G-Shock! Hasta tal punto llega que todo lo miras bajo el prisma de un G-Shock.



Os voy a contar mi caso: hace poco tiempo alguien me regaló un precioso paraguas. Es de marca, y de una marca española (de Ezpeleta, para más señas), y no fue precisamente barato, dicho sea de paso. En estos días de lluvia en el que lo he estado usando, descubrí con sorpresa cómo a mis manos se adhería una asquerosa y molesta capa negra. Ví que el paraguas tenía en su empuñadura un recubrimiento gomoso (seguramente anti-adherente, para que no se deslizase en las manos), el cual se desprendía a marchas forzadas, a veces como polvillo, y otras como capas de pintura descamadas, dejando el brillante -y resbaladizo- plástico interior a la vista y, lo que no es menos importante (dado el valor estético del paraguas) ofreciendo un aspecto desastroso.

"Esto es increíble" -me dije- "¡esta gente no debe comprarse sus propios paraguas!, ¿como es que no han visto que les ocurría esto?". La única razón debía ser seguramente esa: que ni ellos usan ni compran sus propios paraguas, porque de lo contrario algo así no se les pasaría por alto. Y fue entonces cuando llegó a mi mente de nuevo lo de "si este paraguas fuera un G-Shock esto no ocurriría". De hecho, los inventores de los G-Shock usaban -y aún usan- sus propios relojes, síntoma de que realmente confían en ellos.


Hace unos años a Kikuo Ibe le preguntaron en una entrevista que cuántos G-Shock poseía, imaginándose el inocente entrevistador que los coleccionaría o los tendría de adorno, o algo así... Pero "el padre" de los "G" le respondió: "sólo éste" (el que llevaba). De hecho, es el reloj que lleva siempre. ¿Qué mejor garantia para un producto, que quien lo haya inventado sea el primero que confíe en él y lo use?

Cuando hablo sobre esto, siempre recuerdo una señora, hace muchos años, en el pueblo, que vendía leche de las vacas de su casa, pero para ella y su familia la compraba en tetra-brik en los supermercados. Por supuesto, acabó sin tener ni un cliente.


Si todas las cosas estuvieran hechas con parte de la filosofía G-Shock (y sólo con parte), el mundo, sin lugar a dudas, iría mejor para todos. Para la naturaleza y el medio ambiente incluídos, porque siempre es mejor cambiar un trozo de goma del bezel de tu reloj, que no el reloj entero porque con el paso de los años te hayas quedado sin caja. Lamentablemente, esto no es así. Pero no perdamos la esperanza: quizás algún día.

| Redacción: Zona Casio

2 comentarios:

  1. Qué artículo tan bonito, y que buen punto de vista.

    Sin duda coincido contigo, y creo que la mejor forma de combatir la obsolescencia programada, al menos en lo que a relojes se refiere, es tener un G.

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  2. Pues si que da un poco de repelus el paraguas, si.

    Estoy de acuerdo con vosotros, si la calidad de muchas cosas fuera como los gshock iria todo mucho mejor.

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