Prisioneros del mal


Siempre me ha llamado la atención la atracción que el género humano siente por el mal. Especialmente entre los jóvenes. Produce en ellos un influjo de manera sublime y extraña. El interés por lo desconocido, por lo prohibido, produce a veces efectos desvastaros de los que tardan años en recuperarse (cuando no los estigmatizan ya de por vida).

En las antiguas culturas esto tenía una fácil y simple solución: los ritos iniciáticos. A los jóvenes cargados de adrenalina se les enfrentaba a su propia vida en un contacto brutal de los cuales no todos salían bien parados. Pero en el mundo moderno estas cosas están mal vistas, y a los adolescentes se les diluye entre la velocidad, el alcohol y las drogas. Y como los jóvenes en nuestra sociedad no encuentran unas metas claras, nos encontramos con casos de señores bien maduros que aún confunden su modo de diversión con su adolescencia.



Pero dejando a un lado estas cuestiones antropológicas, lo cierto es que marcas de consumo como Casio conocen estas inclinaciones muy bien, y aunque nunca las han apoyado abiertamente, en ciertos aspectos las fomentan. Las series militares G-Shock y diferentes modelos de esta marca son una buena prueba de ello. Nadie ve nada malo -porque no lo hay- que llevemos la estética militar a nuestros relojes. El problema surge cuando el propietario, que a veces suelen ser adolescentes con pocos cimientos en su cabeza, llega a creerse la historia y a soñar con dispararle a gente a diestro y siniestro excusándose en el anonimato que produce un uniforme y un ejército.

Cada día, por desgracia, asistimos sorprendidos a noticias en todo tipo de medios públicos de abusos de autoridad por parte de milicias en todas partes del mundo. Incluso en España. Robos, violaciones (de mujeres y de derechos humanos), saqueos... Es tanto el cariz y la brutalidad de tales actos que los encargados de Defensa en todo el mundo invierten multimillonarias sumas de dinero en campañas de marketing y promoción para intentar hacer creer a la población que los ejércitos son una especie de "ONG" universal. Nada más lejos de la realidad, porque esa no es su función y no están preparados para ello. Un experto de una ONG me comentaba en una ocasión: "lo peor que puedes hacer es meter a un ejército en labores humanitarias".


Yo siempre me he preguntado por qué organizaciones supranacionales como UNICEF tienen que pedirle donativos a la población para salvar gente o para comprar vacunas para niños, mientras otras como la OTAN siempre obtienen financiación (y de miles de millones de euros más que las ONGs) sin necesidad de pedírselo a nadie, siemplemente sacándolo de los gobiernos de los países, y de forma inmediata y fácil se lo conceden sin rechistar. Y eso que su dinero, en lugar de salvar vidas, lo inverten en comprar armamento para matar. Como dicen muchos sociólogos, estamos ante una "cultura de la muerte", donde la maldad no sólo se permite, sino que a veces se la considera imprescindible, usando multitud de excusas en algo que no tiene ningún tipo de excusa. Porque en el momento que apuntas un arma y aprietas un gatillo contra alguien has perdido toda razón o motivo.

Con todos estos antecedentes, y si nos ponemos a recapacitarlo, uno no llega a entender cómo alguien se puede sentir a gusto con un reloj militar inspirado en estos valores. Es penoso, y dice muy poco a favor de los humanos como sociedad civilizada o desarrollada.


Pero voy más allá. Hay personas -alguna gente- que incluso se han dedicado a "estropear" bonitos modelos como el G-001 y DW-001, tildándolos de "modelo para asesinos" porque -a algún idiota le resultó así- tiene diseños que recuerda a la máscara del asesino de ficción Jason Voorhees. Una forma, repito, estúpida, de estropear un bonito reloj. ¿En serio alguien iba a ponerse un reloj sabiendo que lo inspiran esas cosas? Pues aunque parezca inverosímil, muchísimas personas solamente se compran el G-001 por esa razón. La atracción del mal. La inexplicable atracción de las personas a hacer sufrir a los demás (mientras ellos mismos no sufran, por supuesto).

No podemos culpar a Casio. No podemos culpar a G-Shock de que un desaprensivo se haya despertado con pesadillas un día y se haya encontrado en su mesilla de noche al DW-001, ni culparles de que vendan un "montonazo" de relojes militares a personas que se creen que los soldados son "hermanitas de la caridad". Porque Casio tiene muchísimos modelos que hacen homenaje a la paz, a la defensa medio ambiental, a la naturaleza... A la vida. Incluso modelos "angels" que hacen referencia simplemente a la bondad humana. Pero no se los compra "ni el tato". De hecho suelen caer casi siempre en manos de coleccionistas, que no los adquieren por lo que representan, sino por su exclusividad.

En un mundo en donde desde pequeños se nos inculca eso de "te pisan o pisas" es muy difícil luego sembrar valores de altruismo o solidaridad.


Durante muchos años he estado trabajando para multitud de ONGs, y sé que muchos voluntarios, muchos médicos y gestores de logística, no se compran G-Shock ni los llevan a campañas humanitarias por las duras connotaciones que tienen estos relojes. Lo cual es una lástima. Pero es que para muchos niños mutilados, violados, o para mujeres con los senos amputados a machetazos por los militares y paramilitares, ver un G-Shock en la muñeca del personal que trata de ayudarle es como volver a ver al demonio. Y por ello es preferible usar otro tipo de relojes.

Repito que es una lástima, porque por supuesto G-Shock no se lo merece. No se de quién es culpa todo esto. Seguramente que parte es culpa de Casio, parte de las tiendas, y parte de los medios de comunicación. Pero sobre todo es culpa de nosotros, que se los compramos.


| Redacción: Zona Casio

4 comentarios:

  1. el mal nunca se gana con mas mal, eso está claro

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  2. Admiro este blog porque eso en muy pocas partes lo publicarían.

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  3. Yo no estoy seguro que la juventud se sienta atraida por el mal per se, creo que mas bien le atrae el poder. Somos depredadores por naturaleza (tenemos que matar para sobrevivir) y creo que esa identidad la traemos todos grabada muy adentro de nuestra mente. Por otro lado, la guerra solo atrae a aquellos que no la padecen.

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  4. Ciertamente don Cuco, es una forma de verlo muy acertada. Coincido con lo que comentas.

    Coincido también contigo, Osvaldo.

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