Bezel: la armadura de los G-Shock


Cuando los ingenieros de Casio crearon un reloj pensando en ser irrompible, dicen, tomaron la idea al ver un chico jugar a la pelota. Como ahora los airbags de los automóviles, necesitaban un sistema que amortiguara los golpes y las vibraciones ante las caídas. Dicho sistema complementaría una estructura interior resistente formada por varios materiales: una cubierta fina de goma que "acariciara" el módulo, la parte más sensible, un armazón interior de metal, rodeado por una caja plástica, y, finalmente, un "escudo" que se encargaría de proteger todo ello del peligroso, intransigente y letal mundo exterior. Esto sería lo que comúnmente se conoce, en el mundo G-Shock, el bezel.

Muchos relojes tienen bezel (en ése caso, se denominan "biseles"), pero principalmente están diseñados por razones estéticas, decorados y, si protegen, lo hacen mínimamente (alrededor de la corona o del cristal). Pero el de los G-Shock es muy diferente.



El equipo de desarrollo (el popularmente conocido por todos Project Team Tough) de 1981 hizo pruebas con más de 200 prototipos durante casi dos años. En el año 1983 el proyecto final vio la luz en forma de un reloj contundente y jamás visto hasta el momento en toda la historia de cientos de años de relojería: el mítico DW-5000C.

Hay personas que dicen: "es que las correas de los G-Shock son muy molestas, no se pueden doblar totalmente como en el resto de relojes". Lo dicen, pero porque no saben de qué hablan. La razón de ello es proteger el punto "débil" de un G-Shock: la zona inferior, ante una hipotética caída. Si, en el caso de producirse una caída y el reloj se orientase hacia esa zona, la correa ejercería una función "de muelle", que haría que el reloj saltara y no llegase a golpear su parte inferior contra el suelo. O, al menos, de hacerlo lo haría a muchísima menos velocidad. Los que lo desconocen, tratan de ponerle a su G-Shock correas de terceros, con adaptadores, sin darse cuenta que con ello pierden una de las propiedades de su diseño resistente.


El escudo formado por el bezel se complementa entonces con lo que acabamos de mencionar. Dicho escudo es una guardia de protección en todas direcciones, a los lados, con salientes que impiden que los botones se operen de manera accidental, incluso en caso de choques o caídas, y por arriba, impidiendo que golpee el cristal directamente contra el suelo.

Para finalizar, el módulo de los G-Shock posee partes protegidas de manera individual, al contrario que otros relojes. Esto es así para evitar que, durante el impacto, las zonas más débiles reciban daños que puedan llevar a errores en el reloj o a roturas internas.

Todo este diseño ha estado tan bien probado a lo largo de los años, que han sido (y son) muchos los fabricantes que han intentado copiarlo. Parece sencillo, pero no lo es.



















| Redacción: Zona Casio

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