¿Por qué los diales romanos no tienen la cifra IV?


El número 4 en los países nórdicos es un número supersticioso, que trae mala suerte. Más o menos como en los países anglosajones el número 13. Por eso, marcas como Nokia no tienen entre sus teléfonos modelos con el número 4, y de las series 3xxx pasan directamente a las 5xxx. En la mayoría de relojes con dígitos romanos (aunque no podemos generalizar, obviamente), el número IV aparece representado como IIII. Todos los demás números siguen el patrón romano de numeración, excepto ese. Pero, ¿cual es la causa? ¿Superstición también?

Pues sobre este particular no se acaban de poner todos de acuerdo. Aunque actualmente hay varias corrientes de opinión que parecen tener cada una su parte de verdad. Tal vez sea una mezcla de varias de ellas la razón final.



Primeramente, se dice que es por simetría. De la misma forma que en los diales analógicos las agujas se colocan aproximadamente a las diez y diez, para simular "una sonrisa", o que los números digitales aparecen con cifras como ocho o dos, para llenar más espacio de pantalla y que no queden huecos tan "desangelados". Según los que defienden esta teoría, se adoptaría el número IIII porque compensaría la simetría del VII, la cifra que se coloca en la otra parte del dial. De esta forma, a la derecha en la esfera habría la mayoría de "rallitas", mientras que en la parte semicircular de la izquierda habría más complejidad de formas. Cuestión estética, por tanto.

Se dice también, en otra teoría, que es debido a que el IV como tal crearía confusión al primer golpe de vista (tan necesario en un reloj analógico, en donde se suele "leer" la hora mnemotécnicamente, por la posición de las agujas incluso sin necesidad de números, por eso muchos analógicos llevan simplemente marcas en su dial) con el número VI que está al otro lado. Según la forma de lectura que acabo de explicaros, y dado que esto es así en muchos relojes, esta teoría se vendría abajo, puesto que no es necesario en muchos casos (o para muchas personas) "leer" cada dígito, sino simplemente "leer" la posición de las agujas.

Otra teoría es más mística aún que la anterior. Según se cuenta, el uso de IV podría se interpretado como los dos primeros caracteres del dios Júpiter (Ivppiter en latín), lo cual sería una blasfemia no sólo para los relojes que se colocarían en los campanarios de las iglesias, sino para quien lo llevara en su propia muñeca. Es curioso que esta teoría tuviera su contrapartida totalmente al revés: los romanos, por respeto a Júpiter, no escribían el IV en los relojes de sol, sino que usaban el IIII. Prueba de ello es que no hay casi relojes de sol antes del siglo XIX con el IV, sino que siempre poseen el IIII. Esta última teoría puede muy bien explicar por qué antiguamente no tenían el número IV en romano, pero no explica de ningún modo el por qué no lo tienen ahora. Porque nadie piensa que ningún cristiano (o católico) se sienta ofendido con un número, y, por supuesto, paganos que sigan la corriente romana del dios Júpiter ya no quedan, con lo cual tampoco éstos se sentirían molestos. Tampoco se comprende que, cientos de años después, cuando el reloj comenzó a convertirse en un elemento popular, se siguiera con esta tradición si ya el imperio romano quedaba muy atrás en el tiempo. Tal vez es que, sencillamente, los relojeros no se preocupaban de estas minudencias y simplemente adoptaron este estilo como podrían haber optado por otro.


Otra teoría, más rocambolesca si cabe, afirma que era debido a que en la edad media, dado que la mayoría de la población no sabía ni leer ni escribir, le era más sencillo interpretar la hora contando "los palitos". Esta teoría podría tener validez, sino fuera porque se cae por su propio peso: ¿no eran capaces de contar hasta cuatro (IV), pero sí podían contar, por ejemplo, hasta diez (X)? No tiene sentido.

No conviene olvidar tampoco, en este repaso a teorías, que el uso del número IIII no es solo cuestión de relojes. Ambas formas de escribir el número cuatro estuvieron en uso desde el año 1500, o incluso antes. Por ello, los relojeros podían elegir la forma de representación que les resultara más atractiva o útil. Por eso mismo utilizan IX y no VIIII (aunque podrían usarlo). En la medicina también se utiliza -y utilizaba- números romanos para especificar dosis, y el cuatro se suele expresar por los farmacéuticos como IIII para mayor claridad del paciente. Y porque, además, "IV" es la abreviatura de "vía intravenosa", lo cual podría llevar a una equivocación que sería mortal en la mayoría de los casos.

Actualmente la teoría que cobra más peso, y que suele ser la más aceptada, es la de la simetría. Aunque no está de más conocer las otras de paso, porque todas podrían tener, por qué no, su parte de verdad.

| Redacción: Zona Casio

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante las teorías. lo de los campesinos que no sabían contar no lo sabía, pero tiene su parte de razón. Es curioso.

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