Hace cinco años: Casio nos enseñaba lo que puede hacer con un trozo de acero


En enero del año 2007 Casio sorprendía a propios y extraños con unos modelos de los G-Shock que harían las delicias de casi todo el mundo: se trataba de los nuevos G-011D, integrados en la serie genérica C3 (popularmente conocida como "cube"), y en los cuales destacaba la presencia del metal en prácticamente toda su construcción exterior (aunque tenían partes en la zona inferior de resina).

A lo largo de aquél mismo año lanzarían alguna que otra versión más, aunque de inicio se presentaba con cinco componentes: el G-011D-2BDR, el G-011D-4ADR, el G-011D-6ADR, el G-011D-7BDR y el G-011D-8ADR. Todos ellos eran duales (analógicos y digitales), con un diseño de las agujas impresionante (en forma de flecha y bicolor), y dígitos numéricos con marcas (o marcas simplemente) en su dial.


Lógicamente, también eran G-Shock, es decir, resistentes a los golpes, y contaban con horario multizona (29 zonas horarias), cronógrafo, cuenta regresiva, alarmas independientes (cinco, una con snooze), calendario automático hasta el año 2039 y señal horaria. Su precisión era de unos +/-15 segundos por mes, y su pila, una CR1220, les proveía energía hasta los 3 años.

El peso era de 155 gramos, y su tamaño de 47,5 x 43,7 x 14,7 mm.

| Redacción: Zona Casio

1 comentario:

Anónimo dijo...

ojalá casio vuelva a sacar algo así pronto

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